sábado, 17 de septiembre de 2011

Mi Dulce Sueño

Nuevamente he despertado en mi letargo,
Asediada por las dudas y el temor insolente,
Dormida entre mi realidad y esta dulce ilusión,
Siento como sus brazos me envuelven despacio.


No hay manera de escapar a su dulce encanto,
Su sonrisa que parece apaciguar la tormenta,
Que calla los gritos ajenos a mi voluntad,
Este ser que me da la libertad de abrirme a él.


Solo quiero que el silencio se adueñe de mi,
Que sus manos me toquen con suavidad implacable,
Que la voluntad huya de mi, se escabulla por siempre,
Que mis manos rueguen porque se quede aquí.


Pero nada es sencillo en este juego que compartimos,
Constantemente nos herimos sin quererlo así,
Destruyéndonos sin piedad para luego amarnos,
Porque es necesario destrozarnos de vez en cuando.


No hay remordimientos en el corazón amante,
No hay espacio para pensar en el mañana, 
No hay forma de detener el constante conflicto,
La distancia nos marchita como rosas en invierno.


Pero de alguna forma sobrevivimos al día a día,
A pesar de que el tiempo se nos escapada siempre,
En nuestro universo solo existimos dos ángeles,
Dos almas condenadas al abandono y al dolor.


Vemos hacia el cielo cada anochecer, esperanzados,
Deseando que todo lo que vivimos tenga sentido,
Que esta pena que nos sobreabunda no nos extermine,
Dos corazones en contra del mundo, de los aniquiladores.


Pero en nuestro universo no hay nadie más,
Solamente nosotros y esta pasión, este amor,
Juntamos nuestras manos, ocultos del mundo exterior,
Nos besamos sin que nadie se entere de nada.


Esperamos con ansiedad el amanecer, para vernos,
para dejar que la ilusión vuelva a nacer de nuevo,
Dejamos que todo se hunda, mirándonos a los ojos,
No hay nadie, no hay nada, no existe el mundo.


Perdidos entre caricias y besos furtivos, dulces,
Dejamos que nuestro ser hable, no hay palabras,
No existe nada más que el silencio y nuestros cuerpos,
No hay nada más exquisito que pertenecerle.


Soy su eterna esclava, su amante, su amor, su ángel,
Soy todo lo que él desea y aun más de lo que imagino,
En sus brazos soy todo lo que deseo y mucho más,
Es alli donde vivo y muero cada día, prensada en su piel.


No puedo siquiera describir la paz que inunda mi ser
Cada vez que me mira, que me toca, que me toma,
No hay forma de expresar la maravilla de esto,
No existe nada más hermoso que él... Mi dulce sueño... 


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